3.12.10

«Süave Sueño, [etc.]»

Süave Sueño, tú, que en tardo vuelo
las alas perezosas blandamente
bates, de adormideras coronado,
por el puro, adormido y vago cielo,
ven a la última parte de Ocidente,
y de licor sagrado
baña mis ojos tristes, que cansado
y rendido al furor de mi tormento,
no admito algún sosiego,
y el dolor desconorta al sufrimiento;
ven a mi humilde ruego,
ven a mi ruego humilde, ¡oh amor de aquella,
que Juno te ofreció, tu ninfa bella!

Divino Sueño, gloria de mortales,
regalo dulce al mísero afligido,
Sueño amoroso, ven a quien espera
cesar del ejercicio de sus males,
y al descanso volver todo el sentido.
¿Cómo sufres que muera,
lejos de tu poder quien tuyo era?
¿No es dureza olvidar un solo pecho
en veladora pena,
que sin gozar del bien que al mundo has hecho,
de tu vigor se ajena?
Ven, Sueño alegre; Sueño, ven dichoso;
vuelve a mi alma ya, vuelve el reposo.

Sienta yo en tal estrecho tu grandeza,
baja y esparce líquido el rocío,
huya la alba que en torno resplandece;
mira mi ardiente llanto y mi tristeza
y cuánta fuerza tiene el pesar mío,
y mi frente humedece,
que ya de fuegos juntos el sol crece.
Torna, sabroso Sueño, y tus hermosas
alas suenen ahora,
y huya con sus alas presurosas
la desabrida Aurora,
y lo que en mí faltó la noche fría
termine la cercana luz del día.

Una corona, ¡oh Sueño!, de tus flores
ofrezco; tú produce el blando efeto
en los desiertos cercos de mis ojos,
que el aire entretejido con olores
halaga, y ledo mueve en dulce afeto;
y destos mis enojos
destierra, manso Sueño, los despojos.
Ven, pues, amado Sueño, ven liviano,
que del rico Orïente
despunta el tierno Febo el rayo cano.
Ven ya, Sueño clemente,
y acabará el dolor. Así te vea
en brazos de tu cara Pasitea.

(Juan Montero [ed.]: Antología poética de los siglos XVI y XVII. Madrid: Biblioteca Nueva, 2006, pp. 225-227. Los antecedentes, en More on Sleep, de Laudator Temporis Acti. Las variantes, en Fernando de Herrera: Poesía castellana original completa. Edición de Cristóbal Cuevas. Madrid: Cátedra, 1997, pp. 840-841. Véase también Antonio Alatorre: El sueño erótico en la poesía española de los Siglos de Oro. México: F.C.E., 2003, pp. 84-85 con la n. 2, en que Alatorre amaga con atribuir la canción a Burguillos.

En Golden Age Sonnets recogen otro famoso soneto [«Imagen espantosa de la muerte»], de don Lupercio Leonardo de Argensola, con traducción razonable de Alix Ingberg; véase el comentario de Antonio Alatorre, El sueño erótico..., pp. 157-158. Y no nos olvidemos, tampoco, del Primero sueño de sor Juana. Cfr. en general con Octavio Paz: Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. México: F.C.E., 2008, p. 474; y, sobre todo, con Antonio Alatorre: El sueño erótico..., passim. México: F.C.E., 2003. Sobre la silva Al sueño de Francisco de Quevedo, «que dilata en 94 versos castellanos los 19 hexámetros latinos del Somnus (Silvae, V, 4) de Estacio», véase Antonio Alatorre: El sueño erótico..., pp. 116-117; y Eugenio Asensio: De fray Luis de León a Quevedo y otros estudios sobre retórica, poética y humanismo. Salamanca: Universidad de Salamanca, 2005, p. 165.

Juan Ramón Jiménez recoge la tradición previa; véase sólo Segunda antolojía poética [1898-1918]. Edición de Jorge Urrutia. Madrid: Espasa, 1997, pp. 192-193.)