11.2.12

[Las siguientes anotaciones fueron originalmente publicadas el día trece de marzo de 2007.]

Ayer, en el programa de Carlos Sobera, dijeron que Luis de León había sido enterrado vivo. (Sonrisa de escepticismo.) Nada sabía yo del asunto, y algo he leído sobre fray Luis. La que yo creo patraña, de todas formas, ha llegado hasta el artículo correspondiente de Wikipedia en castellano, mucho peor, como de costumbre, que el de Wikipedia en inglés.

(Otra estúpida discusión del asunto, en Yahoo! Respuestas. Cfr. con Rafael Chirbes: Crematorio. Barcelona: Destino, 2010 [eBook]:

Además, le dijo, ese Kempis la va a ayudar poco a entrar en el cielo. ¿Sabes que no lo hicieron nunca santo porque, cuando desenterraron el cadáver, encontraron que se había arañado el rostro con desesperación? Tenía las uñas clavadas en la cara. Lo habían enterrado vivo, y cuando vio que no podía escapar, se clavó las uñas. Eso nos contaron los curas en el colegio. Kempis no tiene la llave del cielo, ni siquiera sabe el camino que lleva hasta él. Sigue buscando cómo escapar de la tumba, buscando la salida, el aire, el aire libre que aún no ha encontrado unos cuantos siglos después. En ningún sitio ha encontrado Silvia esa historia. Está convencida de que se la inventó su padre.

Véase también José Manuel Pedrosa: La autoestopista fantasma y otras leyendas urbanas españolas. Madrid: Páginas de Espuma, 2004, pp. 237-239 [«Vivos enterrados como muertos»]; José de Espronceda: Obras completas. Edición de Diego Martínez Torrón. Madrid: Cátedra, 2006, p. 396; Gerardo Fernández Juárez y José Manuel Pedrosa [eds.]: Antropologías del miedo. Vampiros, sacamantecas, enterrados vivos y otras pesadillas de la razón. Madrid: Calambur, 2008, pp. 49ss. De lo de fray Luis de Granada me hizo sabedor A.R.P., de Compostela.)