20.12.09

Armando Sala. Aurelio Baca. Antonio Gala.

Allí estaban Washington Tostón, Raúl Cortés, Irene García y Juan Chacón, uno de los jóvenes que mejor funciona. Y también Armando Sala, el escritor de best-sellers, que se traía hasta un secretario para abrirle los libros y ayudarlo a lidiar con una impresionante cola de marujas.

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Andaba reunida con un hombre mayor, un dandy relamido que parecía bastante encabronado y que tenía encima de su regazo un chihuahua al que no paraba de acariciar. [...] «Perdonad la espera. Estaba con Armando Sala», explicó, tras indicar que la siguieran. La sonrisa profesional que compuso al cruzarse por el pasillo con el escritor, desapareció nada más traspasar el umbral de su despacho. «Este hombre es de una exigencia feroz», comentó. «Anda enfadado, porque no había suficientes periodistas en la presentación de su libro y lo achaca a la coincidencia con el lanzamiento de la novela de Del Corral, que obviamente no estaba previsto para ahora».

(José Ángel Mañas: Caso Karen. Barcelona: Destino, 2005, pp. 21 y 170-171. «Armando Sala» es Antonio Gala; «Karen del Korral» es Lucía Etxebarría; «Carina Martinell», p. 130, es Carmen Balcells; y «Roy», p. 133, debe de ser Ray Loriga. De Carmen Calvo se dice lo que sigue, p. 177: «Asistió hasta la ministra de Cultura, que venía con sus guardaespaldas, hecha un adefesio». Aunque hay otras interpretaciones, me de la impresión de que el «Aurelio Baca» de Los detectives salvajes oculta también a nuestro cordobés de Ciudad Real. Otros de los pseudónimos utilizados son asimismo más o menos transparentes: «Hernando García León» es Fernando Sánchez Dragó; «Pelayo Barrendoáin» es Leopoldo María Panero; «Iñaki Echavarne» es Ignacio Echevarría; etc. Con nombre y apellidos se describen, sin embargo, las actividades en el exilio de nuestros paisanos Pedro Garfias, pp. 190ss., y Juan Rejano, pp. 321ss.)