Tu pupila es azul, y cuando ríes,
Su claridad suave me recuerda
El trémulo fulgor de la mañana
Que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul, y cuando lloras,
Las transparentes lágrimas en ella
Se me figuran gotas de rocío
Sobre una violeta.
Tu pupila es azul, y si en su fondo
Como un punto de luz radia una idea,
Me parece en el cielo de la tarde
¡Una perdida estrella!
Gustavo Adolfo Bécquer: Rimas y leyendas..., p. 49:
«¿Qué es poesía?», dices mientras clavas
En mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
Gustavo Adolfo Bécquer: Gigante y extraño. Las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Barcelona: Tusquets, 2001, p. 77:
Que parecen sus pupilas
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.
Gustavo Adolfo Bécquer: Leyendas y rimas. Edición de Joan Estruch, Juan Ramón Torregrosa y Agustín Sánchez Aguilar. Barcelona: Vicens Vives, 2007, p. 8:
Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.
Y con Poesía romántica. Edición de Rafael Balbín. Madrid: Castalia, 1999, p. 89:
Sobre pupila azul, con sueño leve,
tu párpado cayendo amortecido
se parece a la pura y blanca nieve
que sobre las violetas reposó.
[Juan Arolas]
Véase también Luis García Montero: Gigante y extraño..., pp. 86-87, 258:
La primera rima ve la luz en El Nene, el 17 de diciembre de 1859. Con el título «Imitación de Byron», se publica la rima XIII, según el orden de la edición de 1871: «Tu pupila es azul, y cuando ríes...». La segunda estrofa es, en efecto, glosa de una imagen muy conocida de Lord Byron, utilizada también por Arnao en sus Melancolías, rimas y cantigas (1857). Las lágrimas sobre una pupila azul recuerdan las gotas de rocío sobre una violeta.
***
En efecto, la segunda estrofa es imitación de una imagen que Byron utiliza en las Hebrew Melodies (1815): «I saw thee weep: the big bright tear / came o’er that eye of blue; / and then methought it did appear / a violet dropping of dew». Pageard (1972, págs. 44-46) recuerda la presencia de estos versos en la poesía española de la época, con traducciones de Tomás Aguiló, del Semanario Pintoresco Español y de Antonio Arnao. Sebold (págs. 216 y 217) supone que Bécquer debió basarse en la versión libre que hizo Arnao en sus Melancolías, rimas y cantigas (1857):
¡Te vi llorar! En tus azules ojos
se detuvo una lágrima brillante,
cual cristalina perla de rocío
de la violeta en el humilde cáliz.
Te vi llorar... Una lágrima brillante se detuvo en el azul de tu pupila, como una gota de rocío en la violeta.
Te vi sonreír... y eclipsaste el resplandor del zafiro, que no pudo competir con los rayos centelleantes de tu mirada.
Así como las nubes reciben del sol una suave tinta de luz que las cercanas sombras de la noche apenas pueden disipar, así tu sonrisa comunica la pura felicidad al alma más triste, y tu mirada deja en pos de sí una claridad que se difunde por el corazón.
Muy bueno: una gran lección de saber leer como si fuera la primera vez lo que miles hemos visto pasar por nuestras pupilas sin que nos llamase la atención.
ResponderSuprimirGracias, aunque el verdadero autor de esta observación, y de algunas otras de las que aparecen por aquí, no soy yo, sino un maestro y amigo que tiene mucho de perspicaz.
ResponderSuprimirEs una sinécdoque, ¿no? Aunque la verdad es que no estoy muy puesto en tropos poéticos...
ResponderSuprimirSí, si se interpreta que «pupila» significa, más en general, «ojo»; me alegro de que estés de vuelta, Tim.
ResponderSuprimir¡Gracias!
ResponderSuprimirUna expresión en cierta forma análoga a "tu pupila azul" podría ser por ejemplo "el dulce agujero del donut".