28.7.11

La división de los planetas en «benéficos» y «maléficos».

Una cosa, sin embargo, se puede afirmar con cierta seguridad, y es que la división de los planetas en «benéficos» y «maléficos», que ya era de dominio general en el siglo I a.C. y se suele calificar de «caldea», tuvo que ser importada bastante tiempo antes. Según este sistema de división, que constituyó la base de todas las afirmaciones astrológicas de los autores romanos y representó también los días de la semana nombrados según los planetas como «favorables» o «no favorables», dos de los planetas, Júpiter y Venus, eran siempre «benéficos» por naturaleza; otro, Mercurio, era «neutro»; y dos, Marte y Saturno, eran «maléficos».

(Raymond Klibansky, Erwin Panofsky y Fritz Saxl: Saturno y la melancolía. Madrid: Alianza, 2006, pp. 150-151. Modifico ligeramente la ortografía. Sobre Saturno como planeta «maléfico», véase por ejemplo Geoffrey Chaucer: Cuentos de Canterbury. Madrid: Gredos, 2004, p. 90: «Alguna disposición o algún aspecto maligno de Saturno, con arreglo a los cuerpos celestes, nos ha dado este destino». En la p. 99 de la traducción de Chaucer hay, también, algo sobre la idiosincrasia del día viernes: «A decir verdad, ocurre como el viernes: ahora brilla el sol, ahora llueve; así muda Venus el ánimo de la gente, pues su día es así de voluble y así cambia su ánimo. El viernes rara vez es como el resto de los días de la semana». Sobre el martes, véase, por ejemplo, María de Zayas y Sotomayor: Novelas amorosas y ejemplares. Desengaños amorosos. Edición de Estrella Ruiz-Gálvez Priego. Madrid: Biblioteca Castro, 2001, p. 82 (y 128, y 132, etc.): «Amaneció otro día que debió de ser martes, si es cierto que tiene algún azar».)