Cuando describe el convento de la Concepción Francisca, observa los restos de un animal, semejante a un lagarto monstruoso, sobre cuya aparición se cuentan «mil y mil maravillosas tradiciones».
(Rubén Benítez: Bécquer tradicionalista. Madrid: Gredos, 1971, p. 94. Cfr. con Erwin Panofsky: Vida y arte de Alberto Durero. Madrid: Alianza, 2005, p. 95.)
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