Conviene recordar aquí unas frases de «El maestro Herold» que condensan apropiadamente la obra de Bécquer: «Figúrate que al borde de un camino hallas una piedra vestida de verdura y esmaltada de azules campanillas, en derredor de cuyos cálices zumba una nube de bulliciosos y transparentes insectos con alas de oro y de luz; figúrate que los ojos de la mujer que adoras y que camina dulcemente apoyada en tu brazo se fija en una de aquellas flores que te apresuras a coger, pero al separar las verdes hojas con tus manos, hallas debajo del riente velo de esmeraldas la losa de un sepulcro. Esto es mi obra. ¿Sabrás tú comprenderla?».
(Gustavo Adolfo Bécquer: Gigante y extraño. Las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Barcelona: Tusquets, 2001, pp. 93-94. Modifico ligeramente la puntuación.)
Muy bello. A veces uno siente reparos en reconocer la pasión con la que leyó a Bécquer en la adolescencia, por lo que redescubrirlo años después siempre es una gozada. Saludos
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