19.3.12

Las memorias apócrifas de Lawrence Sterne.

La creación de esas memorias póstumas arrancó el mismo día en que, a la muerte de Sterne, su cuñado John Botham, un mojigato párroco de Surrey, se apresuró a ir a la casa de la Old Bond Street para hacerse con los papeles del escritor, las cartas de amor de sus amantes, así como diversos manuscritos desconocidos, que quemó de inmediato. La pérdida de gran parte de la herencia literaria de Sterne dejó a la viuda y a su hija Lidia en grandes dificultades económicas, lo que las llevó a poner todas sus esperanzas en unos papeles que Botham no había visto, o había salvado creyendo que no eran comprometedores. Viuda e hija los dieron al periodista Wilkes con la idea de que este escribiera la biografía de Sterne. Sin embargo, el giro de los acontecimientos políticos llevó a la alcaldía de Londres a Wilkes y este, con temores de todo tipo, se deshizo de muchos papeles que podían complicarle la vida, entre ellos los escritos póstumos de Sterne, que fueron a parar al fuego de su hogar. Desesperada, la esposa de Sterne, sabiendo que Wilkes había leído aquellos papeles ahora destruidos, le pidió que los memorizara [¿que los rememorara?] y que por favor escribiera algunas líneas con el estilo propio del autor del Tristram Shandy, todo con el fin de publicarlo y poder cobrar algo. Así es como años después apareció Memorias de la vida y familia [del difunto y reverendo Mr. Lawrence Sterne], autobiografía que pasó por ser de Sterne, pero que contenía demasiadas imprecisiones como para creer que alguien como el autor de Tristram Shandy, de quien se sabía que tenía una gran memoria personal, hubiera podido escribirlas.

(Enrique Vila-Matas: Aire de Dylan. Barcelona: Seix Barral, 2012, pp. 188-189. Modifico ligeramente puntuación y ortografía.)