4.3.12

Dios y el Madrid.

Lo deportivo, en cambio, le entretenía [a saber: a Dios] y, nada más llegar, ya se hizo del Madrid y se puso la insignia en la solapa del guardapolvo. (Un guardapolvo nuevecito que se había mandado comprar en una tienda de la calle Imperial.) Tan simpático se le hizo el famoso club madrileño que, sin poder contenerse, lo tomó bajo su protección. No se hizo esperar el resultado, y fue que, en lo sucesivo, el Madrid quedó triunfador en todos los combates. Zamora desarrolló una larga serie de tardes, rotundamente victoriosas, en las que no marró una sola parada.

En cambio, el Athlétic de Bilbao, eterno enemigo del Madrid, empezó a fracasar ruidosamente.

(Enrique Jardiel Poncela: La «tournée» de Dios. Novela casi divina. [1932] Edición de Luis Alemany. Madrid: Biblioteca Nueva, 2003, p. 384.)

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