11.5.12

Ernest Hemingway visita a Pío Baroja.

En agosto [de 1956] vino de México su sobrino Pío [Caro Baroja], que volvió a marchar al mes siguiente, y el 9 de octubre recibió la famosa visita de Ernest Hemingway, que llegó acompañado del novelista José Luis Castillo Puche y le trajo un ejemplar de Farewell to Arms (dedicado «in homage from his disciple»), un jersey de cashmere, unas mullidas zapatillas y una botella de whisky escocés. Esto es, al menos, lo que magnificaba en las tertulias madrileñas el escritor murciano y lo que contó —con bastante humor— un suelto de la sección «People», en la revista Time, 29 de octubre de 1956, que traía la fotografía en que Baroja, con gorro de dormir, mira de hito en hito al gigantesco hombrón que se inclina desde su sillón para hablar al escritor.


Según la nota de Time, Hemingway le dijo que deploraba que no se le hubiera concedido el Premio Nobel «especially when it was given to so many who deserved it less, like me, who am only an adventurer». A lo que parece que «don Pío had been able only to mutter an asthonished Caramba!».

El día 29 entró en agonía y al siguiente, 30 de octubre, a las cuatro de la tarde, falleció.

(José Carlos Mainer: Pío Baroja. Madrid: Taurus, 2012 [eBook].)