31.5.17

#FestivalFOCO se consolida.

Por segundo curso consecutivo, Fuente Obejuna ha acogido el Encuentro Educativo de Creación Audiovisual Fuente Obejuna de Cortos (FOCO) 


#FestivalFOCO se ha celebrado durante los días 4, 5 y 6 de mayo, con actividades diseminadas en sus dos sedes habituales: el Palacete Modernista y el Teatro del municipio. En esta segunda edición, el encuentro ha ampliado su duración y ha adquirido rango nacional, pues han participado cerca del centenar de cortometrajes provinientes de Institutos de Educación Secundaria y Escuelas de Arte de los cuatro puntos cardinales del Estado: desde Vitoria-Gasteiz en el Norte a Cádiz en el Sur; desde Palma de Mallorca en el Este a Cacheiras en el Oeste. Los responsables de los treinta y siete cortometrajes aspirantes a los diez premios de la segunda edición de #FestivalFOCO fueron quienes participaron en el encuentro propiamente dicho. Igual que en la edición anterior, los jóvenes cineastas foráneos se alojaron en los domicilios particulares de las acogedoras familias mellarienses, que con su hospitalidad contribuyeron una vez más a convertir en realidad uno de los principales objetivos del encuentro: el fomento de la convivencia.


Y… sí: has leído bien. En esta segunda edición se han entregado cuatro galardones más que en 2016. Las cuatro categorías centrales del certamen continúan siendo las habituales, es decir, Spot, Microdocumental, Videoarte y la categoría reina: Ficción; y los premios correspondientes a dichas categorías son otorgados por un triunvirato que, en esta segunda edición, ha vuelto a estar presidido por Pablo García Casado, director de la Filmoteca de Andalucía, y ha contado con dos nuevas incorporaciones: la actriz mellariense Mónica Mayén y Antonio Martín Flores, experto en innovación educativa. Ya hubo dos galardones adicionales en la primera edición: el Premio Laurencia a la Mejor Interpretación del Excelentísimo Ayuntamiento de Fuente Obejuna y el Premio Brumaria del colectivo de profesores organizador del encuentro. A ellos se han sumado en esta ocasión tres nuevos premios institucionales, concedidos por Canal Sur Televisión, el Grupo de Desarrollo Rural Alto Guadiato y la Delegación Territorial de la Consejería de Educación, y el premio del Público, que los asistentes a las cuatro distintas sesiones de proyección votaron libremente por medio de tarjetas repartidas con este objeto. Es digno de mención el hecho de que dos de estos nuevos galardones recayeron sobre cortometrajes con participación mellariense. El premio del Público quiso recompensar la orientación humorística de Confesiones, un cortometraje del IES Albaida de Almería con la mellariense María del Mar Rivera como responsable de iluminación y fotografía. La Delegación Territorial de Educación, a su vez, tuvo a bien premiar el cortometraje Destinadxs, del IES Lope de Vega de Fuente Obejuna. El galardón fue entregado personalmente por Esther Ruiz, delegada provincial de Educación.


Como suele ser habitual, los cortometrajes proyectados a lo largo del encuentro constituyen una buena aproximación a las preocupaciones habituales entre los estudiantes de enseñanzas medias. Así, los trabajos sobre identidad sexual y de género han vuelto a ser abundantes. Uno de ellos, Eva no quiere ser para Adán, del IES Fernando Quiñones de Chiclana de la Frontera, ha sido de hecho el ganador del Premio Brumaria en esta segunda edición. Varias piezas ponían el acento, a su vez, sobre los riesgos de Internet y las redes sociales (adicciones, acoso entre iguales, etc.), preocupación de la que el jurado se ha hecho eco otorgando el premio a Mejor Cortometraje de Ficción a Sin cobertura, del IES Extremadura de Mérida. Igual que en la primera edición del encuentro, se han presentado en esta segunda varios spots y microdocumentales contra la discriminación por razón de sexo, lo que ha llevado a que, en una de las sesiones de proyección, los organizadores declarasen #FestivalFOCO «espacio feminista» y a que la camiseta conmemorativa de este segundo encuentro haya abandonado el fondo negro de la anterior en favor del morado. En cuanto a las técnicas artísticas empleadas, se ha observado un auge de la stop motion y de la animación. Una pieza animada (Vida y muerte, del IES Trassierra de Córdoba) ha sido, de hecho, la ganadora del Premio a Mejor Cortometraje de Videoarte. Si no pudisteis asistir, los vídeos participantes se encuentran a vuestra disposición en festivalfoco.com y en el canal de YouTube del Colectivo Brumaria.

Pero #FestivalFOCO no se agota en la selección y proyección de cortometrajes, ni en la gala de entrega de premios magistralmente conducida por el hilarante Manuel Rodríguez de Arcos y amenizada, una vez más, por el dúo musical Chucho López (Iván) y Chocolate Sexy (Alfonso Seijo), que desde el minuto uno se ganaron a la concurrencia con su interpretación del bolero «Tuyo», de Rodrigo Amarante. En cuanto encuentro educativo, son fundamentales en #FestivalFOCO los talleres, que en esta ocasión han sido cuatro: Natalia Pérez, directora del Festival de Cortometrajes de Plasencia, fue la responsable de asustar a más de uno con los resultados de su clase de maquillaje de cine, y el realizador Milan Antonic nos volvió a emocionar con sus técnicas de creatividad relacional, en tanto que Mónica Mayén introdujo a los participantes en nociones básicas de interpretación y Albert Alfonso sorprendió con su taller de trucaje a grandes y pequeños…, pero sobre todo a los pequeños, pues una de las sesiones tuvo lugar en el CEIP San Carlos Borromeo.

21.3.14

Análisis de «Lo fatal».

No, el único bien era no ser, y, de ser, ser el árbol, ser la piedra.

(Émile Zola: Germinal. Madrid: Alianza, 2010, p. 403.)

«Lo fatal» es el último poema de Cantos de vida y esperanza y esa posición marcada dista, en mi opinión, de ser casual. El poema sintetiza las preocupaciones existenciales características del Darío maduro, ese terrible miedo suyo a la muerte que tan bien supo describir Valle-Inclán en Luces de bohemia. En este poema se aprecia a la perfección la simbiosis de forma y contenido característica de la palabra poética. La forma métrica propende hacia el soneto alejandrino «a la francesa», con rimas distintas en ambos serventesios, pero el segundo terceto queda truncado: el poeta solo acierta a escribir eneasílabo + heptasílabo. Con ello, se trata de dar la impresión de que la angustia le ha dejado sin palabras. El abrupto desenlace se podría haber predicho a la luz del desarrollo de la composición: el serventesio primero es abiertamente discursivo; en el segundo serventesio y el primer terceto, sin embargo, se rompe el pensamiento lógico: solo se acumulan sintagmas en polisíndeton. El terceto postrero, en fin, queda truncado en frase exclamativa. En este sentido, creo que hay que relacionar «Lo fatal» con «El soneto de trece versos», asimismo incluso dentro de Cantos de vida y esperanza.

«Lo fatal» comienza con el «makarismós» «Dichoso el árbol...», que confiere cierto aire bíblico a la composición en su conjunto. Los árboles son felices porque carecen de pensamiento, de conciencia; lo mismo se puede predicar de la «piedra dura», por lo demás evidente caso de epíteto. Los hombres, en cambio, son conscientes de que viven y, por tanto, se interrogan y angustian por lo que hay después de la muerte. La claúsula interrogativa final sintetiza las dos cuestiones existenciales por excelencia: «adónde vamos», «de dónde venimos». Son casi frases hechas y como tales aparecen en recreaciones posteriores del motivo, como en el célebre tema de Siniestro Total: «¿Quién somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?».

En el plano elocutivo, además del recurrente polisíndeton, desde el v. quinto hasta el final, a veces en posición anafórica, habría que subrayar que los dos últimos versos se han convertido en ejemplo clásico de paralelismo. Obsérvese, además, que la palabra átona «por» se vuelve tónica en el final del v. 8, con el objeto de que pueda rimar con «terror».

21.2.14

Un soberbio soneto de Arthur Rimbaud.

EL DURMIENTE DEL VALLE 

Una verde pradera donde canta un río
que irreflexivo cuelga en las hierbas andrajos
de plata; donde el sol, desde la altiva cumbre,
brilla: pequeño valle que rebosa de rayos.

Un soldado, la boca abierta, sin sombrero,
reposando la boca entre los frescos berros,
duerme, extendido en la hierba, bajo las nubes,
pálido en la verdura, donde llueve la luz.

Los pies en los gladiolos, duerme.
Sonríe como sonreiría un niño malvado. Echa un sueño.
Naturaleza, acúnale cálida: tiene frío.

Los perfumes no hacen efecto en su nariz.
Duerme al sol con la mano sobre el pecho.
Tranquilo. Tiene dos orificios rojos en el costado.

(Soy culpable de la traducción castellana. Cfr. con Agustín de Foxá: Madrid de Corte a checa. Barcelona: Planeta, 1993, p. 320: «Era una mañana radiante. Estaba acostado sobre la pradera, a la sombra de un pino; tenía el semblante sereno, parecía que estaba durmiendo la siesta después de una merienda. Tenía un pequeño agujero en la sien derecha».)