Francisco Murcia de la Llana, médico y comentarista de Aristóteles n. en Priego de Córdoba y m. en Madrid en 1639, fue corrector general de libros de Su Majestad entre 1609 y 1635, año en que delegó funciones en favor de Carlos Murcia de la Llana, su hijo. Comenzó a corregir libros en 1601; antes había sido médico del rey. Su nombre aparece en la mayoría de las obras de Cervantes y en muchas otras ediciones del momento. Era tan conocido como corrector que, en las
Varias poesías de don Antonio de Solís y Rivadeneyra (Madrid, 1716, p. 112), pueden leerse estos versos, pertenecientes a cierto romance titulado
Retrato del autor, a instancias de una Academia:
Venga el pincel, y el pincel
sea un Murcia de la Llana,
que de mi cuerpo no enmiende
sino apunte, las erratas.
Catedrático de Filosofía en la Universidad de Alcalá, fue, según Francisco Rico, «sujeto tan descuidado como para perder el
original de la
Vida y hechos del capitán García de Paredes» (
El texto del «Quijote». Madrid: Destino, 2005, p. 93; véase también la p. 283, n. 58). Tiene gracia, así las cosas, que Antonio Carreño afirme que su «destreza como corrector es realzada con frecuencia por los autores de la época» y que su «firma aseguraba un control perfecto de las erratas» (Lope de Vega:
Laurel de Apolo. Madrid: Cátedra, 2007, p. 113, n. 1; rectifica como puede en la p. 411, n. a los vv. 446-456 de la «Silva octava»). En sus
Canciones lúgubres y tristes a la muerte de don Cristóbal de Oñate, de 1622, hubo parte Francisco Cascales. Antonio Carreño, ob. cit., p. 411, n. a los vv. 446-456 de la «Silva octava», alude a otras dos de sus obras: su
Traducción a las Súmulas del Doctor Villalpando (Madrid, 1615) y su
Discurso político del desempeño del reino (Madrid, 1624). Juan Manuel Rozas y Jesús Cañas añaden, en su ed. de las
Rimas [...] de Burguillos (Madrid: Castalia, 2005, p. 104, n. 4), los tres siguientes títulos:
Selecta circa libros Aristotelis de Coelo subtilioris doctrinae (Madrid, 1604);
Selecta in libros Aristotelis de Generatione et corruptione subtilioris doctrinae (Madrid, 1604); y
Compendio de los Metheoros del príncipe de los filósofos griegos y latinos, Aristóteles (Madrid, 1615).
(Mis datos proceden de Lope de Vega:
Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos. Edición de Juan Manuel Rozas y Jesús Cañas Murillo. Madrid: Castalia, 2005, p. 104, n. 4; y, sobre todo, de Juan de Jáuregui:
Obras. Edición de Inmaculada Ferrer de Alba. Madrid: Espasa, 1973, vol. I, p. 21, n. 4. Reproduzco sin comillas lo referente a los versos de Antonio de Solís. Sobre el padre de Francisco Murcia de la Llana, también célebre, véase Lope de Vega:
Laurel de Apolo..., p. 411.)