José Manuel Blecua (ed.):
Poesía de la Edad de Oro. II. Barroco. Madrid: Castalia, 1984, p. 82:
Mas, ¿qué mucho que yo perdido ande
por un engaño tal, pues que sabemos
que nos engaña así Naturaleza?
Porque ese cielo azul que todos vemos
ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!
[Lupercio o Bartolomé Leonardo de Argensola]
José Antonio Maravall:
La cultura del Barroco. Barcelona: Ariel, 2002, p. 359, n. 6:
[Q]ue tal vez los ojos nuestros
se engañan, y representan
tan diferentes objetos
de lo que miran, que dejan
burlada el alma. ¿Qué más
razón, más verdad, más prueba
que el cielo azul que miramos?
¿Habrá alguno que no crea
vulgarmente que es zafiro
que hermosos rayos ostenta?
Pues ni es cielo ni es azul.
[Calderón]
(Véase también O. H. Green: «Ni es cielo ni es azul. A note on the barroquismo of Bartolomé Leonardo de Argensola»,
R.F.E., 34 [1950], pp. 137-150; José Antonio Maravall:
Utopía y contrautopía en El Quijote. Madrid: Visor, 2006, p. 144; y Pedro Ruiz Pérez: «Los colores de la poesía en Góngora», en Yves Germain y Araceli Guillaume-Alonso [dirs.]:
Les couleurs dans l’Espagne du Siècle d’Or. Écriture et symbolique. Paris: P.U.P.S., 2012, p. 142.)