24.9.06

Estando Marina Gil a la orilla de Henares (río que da nombre a la insigne villa de Alcalá, famosa por su nombrada vniuersidad) lauando trapos, el río creció repentinamente con auenida tan grande y tan impensada que, no perdonando a cosa ninguna de quantas topaua, a bueltas de otras muchas se lleuó a la pobre Marina con sus trapos río abaxo. Y, como era conocida por ser lauandera de los estudiantes y muy hábil en su oficio, las nueuas fueron bolando al buen Pedro Alonso, su marido, que, como no tenía otros ojos, aunque pensó finar de puro dolor oyendo que se hauía su muger ahogado, en el mismo punto con grande diligencia se puso a buscarla yendo río arriba preguntando a vnos y a otros si por dicha la hauían visto. Mas Antón Royo, doliéndose de su fatiga, le dijo: «Cuydo, compadre, que de pesar de la muerta, que Dios haya en su gloria, haueys perdido el joizio. ¿Cómo tenéys de hallarla río arriba? Sé que ellagua para abaxo corre, y para baxo van las cosas que ella lleua». «Bien estoy con eso», dixo Pero Alonso, «pero como mi muger fue toda la vida hecha al reués, pienso que irá también al reués después de muerta».

Quien acertada muerte hazer desea,
trabaje porque tal su vida sea.

(Sebastián Mey: Fabulario. Edición facsímil de Carmen Bravo-Villasante. Madrid: F.U.E., 1975, pp. 40-42. Vid. además Sebastián Mey: Fabulario..., p. XVIII; Cuentos latinos de la Edad Media. Madrid: Gredos, 2006, pp. 142-143; y Domingo Ynduráin: Estudios sobre Renacimiento y Barroco. Madrid: Cátedra, 2006, pp. 65-66.)

17.9.06

[A] case can be made that much of Psycho [1960], including some of its most memorable and disturbing elements, is taken from Touch of Evil [1958]. The opening shot is only one of the most obvious, easily documented touchpoints. For starters, think of how both filmmakers use low-budget aesthetics, the similar use of Janet Leigh, and the squalid desolation of Southwestern motels run by nervous, sexually intimidated young men. It's time Welles and his crew members on Touch of Evil receive proper credit for some of the praise of Psycho directed toward Hitchcock.

(John W. Hall, en Touch of Psycho.)

13.9.06

D. GAR.- No te asombres;
que por una condición
don Diego se ha de llamar
de su casa el sucesor.
Llamábase mi señor
don Pedro antes de heredar.
Y como se puso luego
don Diego, porque heredó,
después acá se llamó,
ya don Pedro, ya don Diego.
D. BEL.- No es nueva esa condición
en muchas casas de España.

(Juan Ruiz de Alarcón: La verdad sospechosa. Edición de Alva V. Ebersole. Madrid: Cátedra, 2005, p. 114.)

8.9.06

The 1961 [Anthony Mann's film] El Cid is set in 11th-century Spain, where Christians live in something like peace with the Islamic minority. That doesn't please a fiery-eyed Muslim emir, who issues this warning:



«The Prophet has commanded us to rule the world. Where in all your land of Spain is the glory of Allah? When men speak of you, they speak of poets, musicmakers, doctors, scientists. Where are your warriors? You dare call yourselves sons of the Prophet? You have become women! Burn your books. Make warriors of your poets. Let your doctors invent new poisons for our arrows. Let your scientists invent new war machines. And then kill! Burn! Infidels live on your frontiers. Encourage them to kill each other. And when they are weak and torn, I will sweep up from Africa. And thus the empire of the one God, the true God Allah, will spread. First across Spain. Then across Europe. Then --the whole world!».

(Richard Corliss, en Mann of the Hour.)

6.9.06

E díxole más el sabio: «Dime, donzella, ¿qué señales ha de haver una muger para ser muy hermosa?».

Ella le respondió: «Ha de tener xviij señales, y son estas que yo vos diré: ha de ser luenga en tres lugares y corta en tres lugares, y bermeja en tres lugares, y ancha en tres lugares, y prieta en tres lugares y blanca en tres lugares».

E rogóle mucho el sabio que le dixesse en qué manera y que se lo contasse todo por menudo, cada una cosa por sí. Y ella le dixo que era contenta por le hazer plazer, y díxole así: «Señor maestro, sabed que ha de ser luenga en tres lugares en esta manera para ser del todo fermosa: ha de tener el cuello largo y los dedos luengos y el el cuerpo luengo. E ha de ser pequeña en tres lugares: pequeñas las narizes y la boca y los pies. E ha de ser blanca en tres lugares: ha de ser blanca en el cuerpo, y blanca en la cara y blancos los dientes. E ha de ser prieta en tres lugares: las cejas prietas, las pestañas prietas y lo prieto de los ojos. E ha de ser bermeja en tres lugares: bermejos los labrios de la boca, y bermejas las enzías y bermeja en medio de los carrillos. E ha de ser ancha en tres lugares: ancha en las muñecas de los braços, y ancha de los hombros y ha de ser ancha en las caderas».

(La doncella Teodor [en Narrativa popular de la Edad Media. Edición de Nieves Baranda y Víctor Infantes. Madrid: Akal, 1995], pp. 72-73.) Víctor Infantes es un crack, y su nota ad locum dice lo que sigue:

Como señala J. Vernet en su introducción a Las mil y una noches, I, pp. XLIII-XLV, el canon estético de belleza femenina no coincide con la de la época del califato y desde luego tampoco con el del Renacimiento, que ponderaba a la mujer rubia de ojos claros; lo que nota como de origen claramente oriental es la organización en tríadas, que aparece también en el Llibre de tres atribuido a Anselm Turmeda y, por supuesto, en el famoso retrato del Libro de Buen Amor (430-436), que el editor supone en nota, p. 236, que pudo tomar Juan Ruiz entre otros de nuestro texto. Mettman, pp. 162-164, en una extensa nota, aporta otras fuentes que desarrollan descripciones similares en los aspectos de la organización del canon; es especialmente importante la exposición del Epitus, p. 389, que coincide en general con la hecha por la doncella. En cualquier caso parecen claras las fuentes orientales, tal vez ya asimiladas o traducidas al latín o al vulgar.


(Vid. además: Marks of Beauty, en Laudator Temporis Acti.)

4.9.06

D. GAR.- ¿Recibió el billete?
TRIST.- Sí:
aunque a Camino mandó
que diga que lo rompió,
que él lo ha fiado de mí.
Y pues lo admitió, no mal
se negocia tu deseo,
si aquel epigrama creo,
que a Ne[v]ia escribió Marcial:
«Escribí, no respondió
Ne[v]ia, luego dura está;
mas ella se ablandará,
pues lo que escribí leyó».

Juan Ruiz de Alarcón: La verdad sospechosa. Edición de Alva V. Ebersole. Madrid: Cátedra, 2005, p. 115. Vid. además Epigramas. Madrid: Gredos, 1997, vol. I, p. 182, n. 21:

Una traducción anónima dice así:
Nevia no me respondió
al papel que le escribí.
¿Dará lo que le pedí?
Sí, porque el papel leyó.
Y Quevedo lo adaptó de la siguiente forma:
Por sus amores perdido
escribí a Cintia un papel.
Cintia no respondió a él.
¿Si dará lo que le pido?
Pero pienso que ha leído
lo que le escribí. Confiar
puedo que la he de alcanzar,
que quien gusta de leer,
si deja de responder,
muestra voluntad de dar.